lunes, 18 de febrero de 2013
Kelverian (Cadáver 0#)
Entonces el Señor Kelverian era el gordo manos de cohete.
Y su grasa abdominal tenia su propia orquesta, llena de ruidos torpes.
Rebosante papada aceitosa, cuerpo contra climas y tiempos, se deshace del aburrimiento en sus trucos balísticos.
Lleva una dentadura nerviosa, una mirada arrugada, una respiración de búho enfermo, y aunque su pulmón no sea un bolsillo, allí es donde guarda el humo hediondo de las calles.
¡Oh! ¡Tambaleante andar! Cuando tengas la certeza de que lo has visto, se habrá mimetizado con las podredumbres urbanas. Incorruptible armatoste, señalará con sus dedos las desgracias y delitos, se espera que Kelverian dispare, pero jamás lo hace.
Maximiliano Olivera y Mauro Varela
17/02/13
domingo, 17 de febrero de 2013
Recreador
Te he estado hablando desde hace un buen tiempo, me sorprende que sigas escuchando. ¿Podés escucharme? Yo también escucho lo que estoy diciendo. Creo que vos también, hablamos para ser oídos. Pero me parece que todavía no me has dicho nada. Sin embargo, siempre considero que hablas más que yo. Haré de cuenta que me estas oyendo, como sucede la mayor parte de las veces.
Me acuerdo de cosas tan hermosas... no hay necesidad de que hayan pasado, estén pasando o vayan a pasar. Yo las puedo recordar con precisión, tal y como son. No hay necesidad de que hipotéticamente estén acá. Yo las tengo, no es que sean mías. Yo las traigo, sé de donde las puedo sacar, pero probablemente hayan estado siempre aquí. No son de la mente, son de algo más.
Ojala pudiese decodificar tus palabras. Perdón, no hay nada que me salga bien.
Todo es tan claro... de cuando era más chico y veía pasar a la comparsa cerca de mi casa... oh, y estaban esos demonios, era apenas un niño y les temía, siempre salía corriendo a esconderme. Corría hasta que se me salían las lagrimas, agitado y con miedo. Oh, era un miedo hermoso. Pero esto ya no es nostalgia, no lo será nunca más. Observa a los tridentes, ya han vuelto, puedo correr de esas varas puntiagudas de plástico todas las veces que quiera. Puedo volver a tener miedo, sigo siendo todavía un chico.
Sólo hay volver a recordar y encajar las mejores cosas en un solo momento. Las camas de la seccional 3° son mejores que la mía, de chico tenía un colchón horrible, así que esas camas sucias eran mejores a todo lo anterior y posterior. Quedese tranquilo, no cometeré ningún crimen. Yo esperaré paciente a que este lugar se vuelva la seccional 3°, falta poco, sin volver
a ese incidente que me llevó hasta las autoridades. El colchón que tengo ahora se ensuciará y volverá lo confortable.
Sí, puedo ver de nuevo a mis temores, hechos gente...
Regresará todo, aunque no lo parezca ahora no está, mi pequeña habitación se hará de esas imágenes complejas, van a regresar las nueces confitadas de mi abuela, las charlas con mi padre, las discusiones de mis tíos, las salidas con mis primos, los abrazos de mi madre, esas cosas que siento que ocurrieron hace mucho tiempo, pero están más cerca de lo que pensás, pronto voy a organizarlo. Yo haría todo esto por usted también, por vos, de nuevo, si pudiese lo haría todo por vos de nuevo.
Esperar, yo he esperado tanto...
Yo he respirado aire puro en las montañas, lo extraño mucho. En mis planos todavía no puedo abarcar a las montañas... no puedo con esa casa cerca de los cerros. Sigo buscando que el colchón sea el de ese momento, la comparsa sea la misma de la infancia y que sube por las colinas hasta la casa en las montañas, para sorprender a mi familia. Yo quiero eso... ¿Cómo es posible si
no tengo al aire de las montañas? No me he olvidado de vos, que siempre estás escuchando, mirandome mientras hablo, como compagino a todas las visiones. ¿No he llegado al punto más agradable? Miraste como fuí ordenando lo mejor de cada tiempo. Casí son cuadros de una exposición. No me olvido como usted mira por completo estas galerías de vivencias. Yo quiero que usted pase y tengamos una mesa familiar. Quiero que lo conozcan aunque jamás lo hayan visto. Yo quiero... pero no puedo... Que mal... Que mal es que usted no emita ninguna palabra, aunque los otros tampoco digan algo, o digan pero que jamás quede. ¿Somos imágenes y es que tan sólo puedo ver como te vas?
¿Te vas? ¿Ya te fuiste o siempre has estado aquí? Te despide el yo que hay en tu mente. Porque me sienta bien que estés acá. Yo desearía que estuvieras acá, siempre te extraño aunque estés.
Ojala pudiese encriptar mejor lo que digo... Porque si fuese por mí lo haría todo de nuevo...
jueves, 14 de febrero de 2013
Autorquesta a Londres
Lo más choto de viajar de noche es estar atento a mil cosas, todos lo sabemos.
Vos y el vehículo, más las formas de perderse y el mejor tramo para estamparse.
Era Varela (mi viejo, al que siempre llamo por el apellido) manejando justo en unas cuestas de La Rioja.
Y Rökkurró tocando Svanur desde mi celular.
Un momento preciso.
Traspasan luces de guardarraíles, de animales y de las cruces puestas en algunos montes, marcando muerte.
Que todo viene entre las centellas, por cada vez que veía al frente, el parabrisas me mostraba el trayecto del señor que siempre manejaba durante un largo tiempo.
Él solo manejaba.
Él era el auto.
Porque ser un automóvil es lo que mejor sabe hacer.
Bucles de bichos que se perdían entre el choque, de luz y velocidad, de apuro por llegar.
Caleidoscopio natural.
Y es ese momento esbelto, en que los islandeses se sincronizaban con el tosco hombre auto. Sin importar su idioma.
Juntos, ante cada curva estrecha que pasan, resuenan con el piano delicado.
Cada tramo más cerca de Londres, pero todo acortado ante esto.
Un momento, todos a la par, hasta que pasemos por ese lugar, ya no pueda mirar ni escuchar.
Usted maneje nomás.
Mauro Varela
Vos y el vehículo, más las formas de perderse y el mejor tramo para estamparse.
Era Varela (mi viejo, al que siempre llamo por el apellido) manejando justo en unas cuestas de La Rioja.
Y Rökkurró tocando Svanur desde mi celular.
Un momento preciso.
Traspasan luces de guardarraíles, de animales y de las cruces puestas en algunos montes, marcando muerte.
Que todo viene entre las centellas, por cada vez que veía al frente, el parabrisas me mostraba el trayecto del señor que siempre manejaba durante un largo tiempo.
Él solo manejaba.
Él era el auto.
Porque ser un automóvil es lo que mejor sabe hacer.
Bucles de bichos que se perdían entre el choque, de luz y velocidad, de apuro por llegar.
Caleidoscopio natural.
Y es ese momento esbelto, en que los islandeses se sincronizaban con el tosco hombre auto. Sin importar su idioma.
Juntos, ante cada curva estrecha que pasan, resuenan con el piano delicado.
Cada tramo más cerca de Londres, pero todo acortado ante esto.
Un momento, todos a la par, hasta que pasemos por ese lugar, ya no pueda mirar ni escuchar.
Usted maneje nomás.
Mauro Varela
martes, 12 de febrero de 2013
Il balletto di pietre
En la tarde había creado una noche y me había preparado dormido.
La mochila sólo contenía una roca, la misma que me cansaba y me preparaba.
Y eso bastaba para que fuese sacudida por todos los que iban delante mio.
Los que se reunieron en la plazoleta estaban igual de alterados.
Sus ropas multicolores, sus brazos hiperagilizados. Levantaron más piedras.
No se cansaron nunca de tirarlas.
Temía por un golpe inminente, pero cuando las piedras coloreadas se retenían en el cielo no me aparté nunca, no me aparté más.
Se quedaron incrustadas arriba, vibraban y danzaban gloriosas mientras miraban los otros embobados.
Hasta que el dolor me envolvió en seco.
Aquél que recuerdo del tiempo en que me lastimé con ellas, siempre era reincidente.
Destrozaron las calles, pero en las calles no se encontraba nada más que sus huellas.
El arte de un instante, de lanzamiento...
No duró lo suficiente, todos lo habíamos reclamado, pero por más brazos energicos que tengan no iba a ser suficiente.
Y tuve que escapar, hasta la casa de unos familiares indeseables. Me sentía desorientado ante sus pieles azuladas, ¿Cuando ellos fueron calmos?
Irreconocibles en sus pieles de tranquilidad insostenible, voces que no eran las mismas ante las densidades que yo conocía.
Me pidieron calma, esa que realmente nunca tenían y quizas nunca tengan.
Que tomara un reanimador, pero ya me había rehusado ante eso.
Mi viejo estaba ahí, vulgar, azulado e insolado también, burlandose por mí acción de escupir.
De escupir toda reanimación.
Terminé pensando que eran unos boludos, y lo repetía a cada rato.
Son unos boludos... son unos boludos...
No podía aceptar, destilaba bronca ante su ignorancia. Como ellos no comprendieron lo que había pasado en la plazoleta rocosa.
Hasta que se terminó todo sobre el ballet de piedras.
La roca de mi mochila se había vuelto sesos en mi cabeza y el ventilador dejó de funcionar hace rato. Ahora tiraba aire caliente. Ahora en una pieza de luces verdes.
No había ninguna herida externa. Me habían quedado todas las pulsaciones. De toda piedra que se lanza pero que jamás llega.
Y entonces me negué a ese despertar. Pero ya era tarde. En ese momento supe que ya no había ninguna danza que valga.
Mauro Varela
miércoles, 30 de enero de 2013
Mercado honesto de cosas honestas
Uno a veces se toma mucho tiempo para salir de su casa e ir a comprar. Pero en los evos que corren tenemos mucho peligro de encandilarnos y quedar atrapados entre marañas de objetos innecesarios para nuestras cortas vidas de clase media baja. Traídos, como no, por esos maestros de la satisfacción ilusoria, que se encuentran en las calles repletas de negocios, galerías, exposiciones, ferias, shoppings, peatonales y numerosos vendedores ambulantes. ¡Esos bribones jamás se han preocupado por usted! Permítame aclarar, que todos estos embaucadores no solo se complacen sacándote tus billetes y tratando de encajarte esos caramelos masticables con una dureza cercana a la de un diamante -no vacile, que hasta los diamantes se han puesto sobre sus garras- sino que también están provocando una devastación en el comercio con sus terribles pequeñas y medianas corporaciones. ¡Tarde o temprano puede ser el fin del comercio tal y como lo conocemos! Por supuesto, no he venido con el único fin de advertirle esto. ¡Vengo a presentar una nueva alternativa, confiable y económica, de un negocio de compra y venta solo para usted! ¡Y ese es el Mercado Honesto®! ¡Un nuevo servicio online que lo protegerá de todos los males que abundan afuera! ¡Desde la seguridad que posee en su hogar el Mercado Honesto® le trae su catálogo entero!
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¡Fábricas de carruseles! ¡Camisas del color de nebulosas! ¡Caramelos diamantinos! ¡Autos hermosos!
¡Y usted justo en la razia misma del consumo saludable!
ATENCIÓN: MERCADO HONESTO® NO SE HARÁ RESPONSABLE DE PERDIDAS, DAÑOS Y OTROS ULTRAJES A SU PERSONA AL USAR NUESTROS SERVICIOS
Mauro Varela
lunes, 28 de enero de 2013
Habla más con los negros
En enero, no seas un elefante
Como quieras, no te lo demando
Porque estas bajo un efecto
El efecto del levantamiento del sol negro
Que no comprende a las estrellas
Que no comprende al río amarillo
Y que no para de girar
En sus bicicletas que parten
Hacia un desierto hecho por vómitos
Transformación
Oblongo
Resignación
Dormir
Vamonos
Descansa en la mitad del estornudo
La industria de la espera nos arrasa, honrada
Refusilos
No tienes ni idea de lo feliz que era
Con la conversación de los hombres que cambiarían el transcurso de mi vida
No hay nada con que masturbarse, maldito degenerado
Yo soy el degenerado
Matas a la cocaína
Necesitas ver algo nuevo, ¿no es así?
Todos los días
Amigo del fracaso
No me llames
Retira lo dicho
Llanto de madre
Escozor de hormigas
Encuentrate con el color humano, hecho vapor
Ladra hacia lo que hace falta
Sientate
Y ve lo que no puedes ver
Mauro Varela
viernes, 25 de enero de 2013
Pelo seco
Yenes que sirven para conseguir camiones de bomberos
Cerebro nutrido de alcohol
Discapacitadas, negras, rubias
Capitán de las tinieblas
Santas tetas, la magma nos corroe
Muerto en la primera temporada
Secta de los quesos
Torbellino
¿Por qué se sientan en las avenidas?
Porque están nutridas de viejas poesías
Poderosa muerte
Todo servido
Arquitectura
La puta madre, un perro
Un charco
Perros atrapados por alambres
Solo ante la desesperación de no saber que serás mañana
Mauro Varela
Cerebro nutrido de alcohol
Discapacitadas, negras, rubias
Capitán de las tinieblas
Santas tetas, la magma nos corroe
Muerto en la primera temporada
Secta de los quesos
Torbellino
¿Por qué se sientan en las avenidas?
Porque están nutridas de viejas poesías
Poderosa muerte
Todo servido
Arquitectura
La puta madre, un perro
Un charco
Perros atrapados por alambres
Solo ante la desesperación de no saber que serás mañana
Mauro Varela
miércoles, 16 de enero de 2013
Impresiones del individuo terrestre (XX-XXIX)
Cinco mil millones de raíces en la nodriza natural.
Cinco mil millones de copas en la nodriza natural.
Cinco mil millones de flores en la nodriza natural.
Cinco mil millones de cortezas en la nodriza natural.
Cinco mil millones de terrenos en la nodriza natural.
Cinco mil millones de extintos en la nodriza natural.
Cinco mil millones de copas en la nodriza natural.
Cinco mil millones de flores en la nodriza natural.
Cinco mil millones de cortezas en la nodriza natural.
Cinco mil millones de terrenos en la nodriza natural.
Cinco mil millones de extintos en la nodriza natural.
~
Cinco mil millones de pies contraídos dentro de la Tierra.
Salvados de impurezas, fuera del velo del hombre animal.
Cinco mil millones de sombras escupidas vienen debajo del suelo.
Si, salvé a mis pares y ahora nutren al dios vegetal.
Cinco mil millones de frutos de sangre dentro de la Tierra.
Crecen en un valle sacro, lejos del hombre mortal.
Cinco mil millones de sueños libres vienen debajo del suelo.
Si, todo esto viene a encender a la madre natural.
Cinco mil millones de semillas plantadas dentro de la Tierra.
Protegidas ante tinieblas, un nuevo mundo poblarán.
Cinco mil millones de plegarias por los suelos se arrastrarán.
Es en vano, las emanaciones más intensas se harán.
Cinco mil millones de almas implantadas dentro de la Tierra.
Tantos duros siglos por un día estelar.
Cinco mil millones de sentidos debajo del suelo se potenciarán.
Y en una incalculable savia virgen que nos infeste.
Infeste, sature.
Fulmine, revele.
~
Me prometieron que oiría la verdad
Me prometieron un sentimiento por la vida
Me prometieron una paz interna
Me dieron pura madera y mierda
Ya no puedo ser como vos...
No...
No...
~
Si tan solo vieses por tus huesos molidos...
Hay un factor muy profundo...
Y todo corre, va y viene, va y viene, y nada podes hacer
A los errores no los sancionamos
No existe tal confesionario
Solo una corona de espinas
Por ella, hijo de puta, respira
Respira... ya... ya...
~
¡Esperamos que recuerden!
Fuera de todos los pecados
Tal vez algún día recuerden...
Fuera de todos los pecados
También teníamos una familia...
En el imperio de tu hogar...
En el imperio al que llamas hogar...
Hogar...
~
Noche, siempre noche.
Verde, siempre verde.
Hogar, siempre hogar.
Verde, siempre verde.
Sol, siempre sol.
~
En cada corte de mi tosca piel.
Cada bravo incendio que pasó.
En todos los de mi tosca piel.
La matanza, no parece tan real.
Cortes más allá de la piel.
~
Hermano sin sangre y sin corona, ¿Cómo es que vivís?
Tratas de dormir, es imposible
tan solo piensas con dolor.
¿¡Alguna vez pensaste en como aguantamos!?
Me gustaría que dures tan solo un mes
Enciende tus artificios por las noches
Carne, siempre carne.
No controlo ya estos dones.
En los otros en que me convertí.
~
No, ahí no hay luz.
No hay salvación en todo lo que traigo.
No, ahí no hay amor.
No hay promesas en todo lo que digo.
No, ahí no hay paz.
No hay perdón entre mis sentimientos.
No, ahí no hay amor.
En mi cuerpo solo escondo miedos.
No, ahí no hay razón.
(¡No lo va a lograr! ¡Madre ya no está!)
En mi mente soy todo un enfermo.
No, ahí no hay amor.
(¡Tiempo ya no hay! ¡Madre ya no está!)
En mi alma soy puro vacío.
~
Mauro Varela"Hijos elegidos, ya calmen, no supliquen más...Dormiré por siempre a su lado...Oh, mi amor, dentro de esas semillas para toda lagrima secar..."
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